NUESTRA VIDA EN UNA VALIJA

Desde que tengo uso de la razón, al verlo a mi viejo viajar tanto siempre quise imitarlo y conocer el mundo.
Mi padre y abuelo materno son inmigrantes, uno español, el otro italiano, esto me generó la intriga de conocer la tierra de donde venían.
Hace 2 años, junto a Noe, tuvimos la oportunidad de recorrer Asturias y Ancona, entre otros lugares de Europa. No sentí el shock hollywoodense al conocer esos lugares extraños y familiares a la vez del que tanto había oído en historias que salían de la boca de mi viejo y mi nonno, si no que este viaje generó una inquietud que fue creciendo de a poco.
Una necesidad de volver del lugar de donde venía, el retorno del hijo del que se marchó.
Para Noe, ese primer viaje fue el comienzo de una nueva adicción, la pasión por viajar.

Conociendo el territorio asturiano

Un día llego “LA OPORTUNIDAD” que tanto esperábamos y todas las condiciones estaban dadas para que pudiéramos agarrarse y no dejarla ir. Entonces después de darle muchas vueltas en la cabeza, muchas charlas de pareja, horas y horas de consejería con amigos tomamos la decisión.
“Nos vamos a vivir a Asturias”
Una vez tomada la decisión todo cambió, teníamos que poner fechas, establecer metas y así es como inició la aventura de nuestras vidas, con mas dudas que certezas, como comienzan todas las aventuras.
En este camino descubrimos que mas allá del traslado físico, esto es un viaje espiritual. Despojarse de muchos objetos queridos, de nuestro primer hogar, dejar de lado muchos afectos con un solo objetivo: Vivir nuestra vida como nos gustaría vivirla (o al menos intentarlo) y no sentir en el futuro el interrogante del “Que hubiera  sido de nuestras vidas si…”
Aún nos queda por delante poco menos de 4 meses en este país por lo que estamos disfrutando cada momento con los que queremos, también quedan muchos tramites por hacer y miles de euros por juntar.
Pero estamos encaminados, estamos en eso. Estamos trabajando para hacer realidad y vivir nuestros sueños.

TATO

Gijon

Cada vez que pienso en este cambio de vida que elegimos se me vienen a la cabeza las dos mismas palabras: Que difícil

Si, lo es. Es sumamente difícil hacer entrar toda tu vida en una valija para llevártela a otro pais. Recuerdo que siempre pense que estaba muy bueno irse cuando me enteraba que alguien se iba, pero nunca pensé que era tan duro.

¿Quien iba a decir que desprenderse de las cosas iba a ser tan difícil? Vale aclarar que lo es no por su valor monetario, si no por lo que esas cosas representan. Cuando vendimos las sillas, que fue lo primero que nos compraron, sentía que se me partía el corazón. No por las sillas en si mismas sino por lo que significaban para nosotros. Fueron nuestras primeras sillas, de nuestra primera casa, de nuestra vida juntos. Ademas con ellas recibimos y compartimos mil momentos con familia y amigos. Esas sillas significaban mas de lo que imaginábamos. Verlas irse fue durÍsimo porque ahí fue el momento en el que se hizo tangible el cambio de vida. “ESTA PASANDO, NOS VAMOS”

Solcito de asturias

Me paso con cada una de las cosas que se iban yendo. Desde los CDs que regalamos hasta la heladera.  Ni hablar cuando dejamos nuestra casa. Mar de lagrimas el día de la mudanza, me acorde de todas las cosas que la hicimos, como la mejoramos y todo el amor que le pusimos.  Optamos dejarla antes para poder hacerle algunos arreglos que necesitaba y ademas para ponerla en alquiler con tiempo y ver como iba eso. Por suerte tenemos una familia amorosa y nos prestaron una casa totalmente amoblada. Sin esa ayuda hubiera sido mucho más difícil.

Aun faltan 3 meses y 20 días para irnos. Parece mucho, pero  el tiempo se va como agua en las manos cuando te tenes que desprender de lo mas importante. Tus familia y amigos.
Son sentimientos totalmente encontrados. Por un lado no ves la hora de irte y comenzar la nueva vida, pero por otro quiero que el tiempo se detenga en cada abrazo que le doy a mi mama. Me Consuela saber que gracias a la tecnología podremos tomar mates por Skype o que estamos a un avión de distancia. Que la separación física puede ser grande, pero el amor por los afectos no se opaca con los kilómetros. Que aun sin habernos ido, ya estamos buscando pasajes para volver en Navidad y pasajes para que nos visiten mama y la nona.  Y a pesar de todas estas “ayudas” no deja de ser difícil.
Tanto Tato como yo sabemos que lo que se viene esta mas que genial, pero para tener hay que soltar (Eruca Sativa Dixit)

Por suerte nos vamos con Felipe. Nuestro perro asalchichado. Es parte de nuestro pequeño núcleo  familiar y seriamos incapaces de dejarlo. El viajara en bodega porque para la cabina no cumple con los requisitos del peso. Aun nos quedan todos los tramites del Senasa para poder llevarlo a otro país. Pero el esta feliz porque va a tener un microchip y va a ser un perro tecnológico.

Nuestras valijas irán cargadas de ropa (por lo menos en este primer viaje) pero sobre todo estarán llenas de recuerdos y afectos que nos queremos llevar para que a nuestra vida no le falten pedazos.

Alla, en el Viejo continente nos espera familia también, así que no creo que falten los mimos y el calor de hogar.

NOE

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